Proteger los edificios históricos del ataque de las palomas

Las palomas generan suciedad, bacterias, corrosión y erosión de la piedra, obstrucción de canalones, propagación de enfermedades y la aparición de otras plagas de insectos.
La Comisión de Medio Ambiente del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad asegura que desde que se puso en marcha el servicio específico de control de palomas, han sido capturados 35.000 ejemplares.
Nuestros edificios históricos, sufren un progresivo deterioro a causa de los asentamientos de Palomas. Los daños que les causan, podrían acabar con ellos.
Tanto es así que, el colectivo de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad, ya les ha declarado la guerra. Reunidos la semana pasada para tratar entre otros, este tema, los trece municipios: Alcalá de Henares, Ávila, Cáceres, Córdoba, Cuenca, Ibiza, Mérida, Salamanca, San Cristóbal de La Laguna, Santiago de Compostela, Segovia, Tarragona y Toledo, acordaron poner en marcha un servicio específico de control de palomas, y sólo desde entonces, han sido capturados ya 35.000 ejemplares.
Puesto que las palomas eligen los edificios históricos por sus características de construcción y grandes oquedades para anidar, son éstos los que más las padecen, aunque no los únicos. Y es que, sus excrementos ensucian las fachadas y corroen la piedra caliza y el metal, pues están compuestos por sustancias químicas altamente corrosivas, con sulfatos, sulfitos, nitratos, acido úrico y fosfórico, que desgastan gravemente las superficies donde se posan. Además, propagan y transmiten alrededor de 40 enfermedades, como la ornitosis o la salmonella y, por si fuera poco, facilitan la aparición de plagas secundarias de insectos en sus nidos. En el caso de los aeropuertos, suponen un peligro añadido para los aviones al despegar y al aterrizar.
Comúnmente se las define como “ratas con alas” y no es para menos ya que, para lograr conservar nuestros edificios, monumentos y nuestra propia salud, debemos protegernos de ellas y evitar sus devastadores efectos. Jacinto Díez, director de Marketing de la empresa Rentokil asegura “Trabajamos con una amplia y eficaz variedad de sistemas antipalomas no cruentos que se instalan en función de las características de la zona a proteger y de la gravedad de la plaga. Son sistemas en los que combinamos la utilización de redes, cables tensados, púas y tendidos electrostáticos. Pero es muy importante realizar la actuación ante los primeros signos de colonización del edificio para poder romper más rápidamente la querencia de las aves a posarse por esas zonas.” 

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